domingo, 9 de marzo de 2014

ENEAGRAMA



ENEAGRAMA TIPOS
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 1  EL REFORMADOR
Tipo de personalidad Uno

 El tipo racional, idealista, de sólidos principios, determinado, controlado y perfeccionista
Motivaciones clave. Desean hacer lo correcto, esforzarse y mejorar todas las cosas, ser constantes con sus ideales, justificarse a sí mismos, estar más allá de las críticas para no ser condenados por nadie.
Miedo básico: ser "malo", defectuoso, perverso, corrupto
Deseo básico: ser "bueno", equilibrado, íntegro
El tipo Uno con ala Nueve: "el Idealista"
El tipo Uno con ala Dos: "el Abogado"

Resumen de Perfil del Tipo de Personalidad Uno

Sanos. Los tipo Uno sanos son escrupulosos y poseen un profundo sentido del bien y del mal así como valores morales muy sólidos. Son racionales, razonables, autodisciplinados y moderados. Éticos en extremo: la verdad y la justicia son valores fundamentales. La integridad y la rectitud los convierten en sobresalientes maestros morales. En su mejor estado: se vuelven extraordinariamente sabios y juiciosos. Al aceptar las cosas como son, adquieren un sentido increíble de la realidad y saben qué hacer en cada situación. Humanos, inspiradores y tolerantes: la verdad será escuchada.

Promedio. Los tipo Uno promedio no están satisfechos con la realidad y empiezan a sentir que ellos deben mejorar las cosas a su alrededor; son defensores, críticos e idealistas. Buscan razones a todo y explican a los demás cómo deben ser las cosas. Tienen miedo de cometer errores; todo debe ser consecuente con sus ideales. Son ordenados, pulcros, metódicos, bien organizados, lógicos, detallistas, aunque muy rígidos. Con frecuencia tienden a trabajar compulsivamente. Son muy puntuales, pedantes y un tanto fastidiosos. Llegan a ser muy críticos de sí mismos y de los demás; son melindrosos, perfeccionistas y juzgan todo. Siempre tienen una opinión acerca de todo; corrigen y fastidian a los demás para que hagan lo que, según ellos, es "lo correcto." Son impacientes y nunca están satisfechos con nada a menos que se hagan las cosas como ellos las ordenen. Generan juicios morales todo el tiempo; se enojan con indignación, son regañones y represores.

Malsanos. Pueden llegar a ser muy dogmáticos, moralistas, intolerantes e inflexibles. Empiezan a ver las cosa con base en absolutos: ellos tienen la verdad; todos los demás están equivocados.
Pueden llegar a ser muy severos en sus juicios al mismo tiempo que racionalizan todos sus actos. Se vuelven obsesivos con las imperfecciones y los errores de los demás; sin embargo, pueden caer en contradicciones al hacer lo contrario de lo que predican. Condenan a los demás y pueden ser crueles y punitivos para deshacerse de los que ellos consideran "malhechores." Llegan a caer en depresiones severas, crisis nerviosas y existe la posibilidad de intento de suicidio.

Ejemplos. Mahatma Gandhi, Hilary Clinton, Al Gore, Juan Pablo II, Sandra Day O’Connor, John Bradshaw, Bill Moyers, Martha Stewart, Ralph Nader, Katherine Hepburn, Harrison Ford, Vanessa Redgrave, Jane Fonda, Meryl Streep, George Harrison, Celene Dion, Joan Baez, G.B Shaw, Noam Chomsky, Michael Dukakis, Margaret Thatcher, Rudolph Guliani, Jerry Brown, Jane Curtin, Gene Siskel, William F. Buckley, Osama Bin Laden, la "Church Lady" y "Mr. Spock" (StarTrek).



2  EL AYUDADOR
Tipo de personalidad Dos

El tipo interpersonal, preocupado por los demás: generoso, demostrativo, complaciente y posesivo
Motivaciones clave. Quieren ser amados, expresar sus sentimientos hacia los demás, ser necesitados y apreciados, que la gente les responda para que de esta manera puedan justificar los reclamos que tienen sobre sí mismos.
Miedo básico: no ser amado ni deseado
Deseo básico: sentirse amado
El tipo Dos con ala Uno: "el Servidor"
El tipo Dos con ala Tres: "el Anfitrión"

Resumen de Perfil del Tipo de Personalidad Dos

Sanos. Los Tipo Dos sanos son capaces de mostrar empatía, son compasivos y manifiestan una gran sensibilidad con y por los demás. Se ponen en lugar de otros; son muy cariñosos y se preocupan por las necesidades ajenas. Son sinceros, afectuosos, condescendientes y atentos; desempeñan un rol paternal que les permite ver lo bueno en los demás. El servicio es importante, sin embargo, también consideran esencial cuidar de sí mismos; asimismo, son muy entregados, dadivosos y serviciales; son personas extremadamente amorosas. En su mejor estado: se vuelven profundamente desinteresados, desprendidos y altruistas; ofrecen amor incondicional sin expectativas de retribución. Sienten que es un privilegio estar en la vida de los demás.

Promedio. Los tipo Dos promedio desean estar cerca de los demás para poder complacerlos y de tal manera se vuelven muy amistosos, capaces de demostrar sus emociones, efusivos y llenos de "buenas intenciones" respecto a todo. El "amor" es su valor supremo y hablan todo el tiempo de él. Llegan a ser excesivamente íntimos, demasiado solícitos e intrusos: necesitan ser necesitados por lo que interfieren demasiado en la vida de los demás con el pretexto de ser un "amigo cariñoso." Desean que las personas dependan de ellos; cuando dan algo, esperan siempre algo a cambio y con frecuencia mandan dobles mensajes. Cada vez más engreídos y presumidos, se sienten indispensables (mientras sobrestiman lo que hacen por todo el mundo) y sienten que todos los demás les deben por lo que han recibido. Navegan por el mundo con aires de superioridad y se tornan arrogantes y despóticos. Los tipo Dos promedio esperan que todo el tiempo se les agradezca y se les honre por su bondad. Pueden convertirse en hipocondríacos o desempeñar el papel de mártires debido a sus buenas obras a favor de los demás.

Malsanos. Al sentirse poco apreciados, Los tipo Dos malsanos se resienten y se quejan con amargura. Se engañan en extremo respecto a sus motivos y a sus actitudes agresivas y egocéntricas. Son individuos manipuladores que funcionan sólo en beneficio propio destruyendo con alevosía a la gente y explotando su culpa y sus debilidades. Comienzan a hacer observaciones despectivas y humillantes; poco a poco se vuelven coercitivos y dominantes; sienten que tienen derecho a obtener cualquier cosa que deseen: el pago de viejas deudas, dinero, favores especiales. Son capaces de racionalizar y justificar cualquier cosa que hagan ya que se sienten víctimas y objeto de abuso por la ingratitud de los demás. La somatización de sus agresiones da como resultado problemas crónicos de salud puesto que los tipo Dos malsanos se justifican cuando se derrumban y los demás se hacen cargo de ellos.


Ejemplos. La Madre Teresa, Barbara Bush, Eleonor Roosevelt, Leo Buscaglia, Mónica Lewinsky, Dolly Parton, Bill Cosby, Barry Manilow, Lionel Ritchie, Kenny G, Luciano Pavarotti, Lillian Carter, Sammy Davis Jr., Martin Sheen, Robert Fulghum, Alan Alda, Richard Thomas, Jack Paar, Sally Jessy Raphael, Desmond Tutu, Ann Landers, Melanie Hamilton y el "Dr. McCoy" (Star Trek).




3 EL TRIUNFADOR
Tipo de personalidad Tres
 
El tipo pragmático, orientado al éxito, adaptable, sobresaliente, ambicioso y consciente de su imagen
Motivaciones clave. Quieren reafirmarse, distinguirse de los demás, ser el centro de atención, ser admirados e impresionar a la gente.
Miedo básico: no valer, no tener ningún valor aparte de sus logros
Deseo básico: sentirse valioso, aceptado y deseable
El tipo Tres con ala Dos: "el Encantador"
El tipo Tres con ala Cuatro: "el Profesional"

Resumen de Perfil del Tipo de Personalidad Tres

Sanos. Los tipo Tres sanos son seguros de sí mismos, se sienten deseables y gozan de una alta autoestima; creen en ellos mismos y en su propio valor. Adaptables, energéticos, a menudo atractivos, encantadores y populares. Ambiciosos para perfeccionarse y para ser los mejores. Con frecuencia sobresalen en algún aspecto y son verdaderamente admirables; un ideal humano que encarna cualidades muy respetadas. Los demás quieren ser como ellos e imitar sus logros. Buenos comunicadores, motivadores y promotores; saben cómo presentar algo en forma aceptable y atractiva. En su mejor estado: se aceptan a sí mismos, se guían por normas propias, llegan a ser genuinos y auténticos; son todo lo que parecen ser. Modestos y caritativos. Tienen un sentido del humor especial así como un gran corazón. Son gente noble, amable y considerada.

Promedio. Los tipo Tres promedio se preocupan competitivamente por mostrarse superiores a los demás: se comparan con otros en busca de éxito, estatus y prestigio. Son escaladores sociales para quienes es importante la exclusividad, la carrera y el hecho de ser un "triunfador". Pragmáticos, eficientes y orientados a metas; sin embargo, también son calculadores y pierden contacto con sus sentimientos bajo la apariencia de ser fríos. Se vuelven conscientes de su imagen y están muy preocupados por la forma en que los demás los perciben, por proyectar la imagen adecuada, por decir lo correcto y por presentarse según las expectativas. Se convierten en camaleones según el contexto al que se enfrenten. Surgen problemas con el compromiso, con la intimidad así como con la deshonestidad y la falsedad. Desean impresionar a los demás con sus aires de grandeza siempre tratando de aparentar ser mejores de lo que realmente son. Narcisistas y pretenciosos; se sienten especiales, llenos de amor propio inflado y con expectativas grandiosas respecto a sí mismos y a su potencial. Son arrogantes y exhibicionistas, como si estuvieran diciendo: ¡Mírenme! a medida que despiden hostilidad y desprecio por los demás.

Malsanos. Puesto que temen al fracaso y a la humillación, los tipo Tres malsanos pueden llegar a ser explotadores y oportunistas y van a hacer lo que sea para mantenerse arriba, incluso a costa de los demás. Pueden llegar a ser viles, inmorales, mentirosos patológicos y pueden aprovecharse de las demás personas de cualquier modo posible. Llenos de celos, sabotean y traicionan con malicia a la gente apuñalando por la espalda a amigos y colegas y arruinando reputaciones así como relaciones por la sensación de triunfo que ello les brinda. Por último, se tornan vengativos y sádicos, siempre con la intención de arruinar a los demás. Tendencias violentas y sicópatas con posibles tendencias asesinas.


Ejemplos. Bill Clinton, Oprah Winfrey, Barbara Streisand, Jane Pauley, Sting, Michael Landon, Tony Robbins, Tom Cruise, Sharon Stone, Madonna, Ricky Martin, Shirley MacLaine, Brittany Spears, Paul McCartney, Dick Clark, Tiger Woods, Whitney Houston, Michael Jordan, Shania Twain, Sylvester Stallone, Arnold Schwarznegger,




EL INDIVIDUALISTA
Tipo de personalidad Cuatro
 
El tipo sensible, reservado, expresivo, dramático, ensimismado y temperamental
Motivaciones clave. Desean expresarse así como tener la oportunidad de afirmar su individualidad. Quieren crear y rodearse de cosas bellas; también mantener ciertos estados de ánimo y ciertos sentimientos. Desean ser capaces de abstraerse para proteger su autoimagen, cuidar las necesidades emocionales antes que cualquier otra cosa. Necesitan atraer a un "salvador".
Miedo básico: no tener identidad ni importancia personal
Deseo básico: descubrirse a sí mismo y su importancia; crearse una identidad
El tipo Cuatro con ala Tres: "el Aristócrata"
El tipo Cuatro con ala Cinco: "el Bohemio"

Resumen de Perfil del Tipo de Personalidad Cuatro

Sanos. Los tipo Cuatro sanos son individuos introspectivos, conscientes de si mismos, eternos buscadores de su "ser interior" que siempre están en contacto con sus sentimientos e impulsos internos. Son sensibles e intuitivos respecto a sí mismos y a los demás así como compasivos, atinados, discretos y respetuosos. Los tipo Cuatro sanos tienden a ser autoexpresivos, muy personales, individualistas, siempre fieles a sí mismos, emocionalmente honestos y auténticos. Tienen una visión irónica de la vida y de sí mismos; pueden ser serios y graciosos, vulnerables y fuertes en su interior. En su mejor estado: muy creativos en lo que respecta a la expresión personal y universal; es posible que esta creatividad se manifieste en una obra de arte. A nivel personal se vuelven regeneradores y autorenovadores. Tienen una cualidad autocreativa capaz de transformar sus experiencias en algo valioso.

Promedio. Los tipo Cuatro promedio dan una orientación artística, estética y romántica a la vida revelando sentimientos personales a través de algo hermoso. Intensifican la realidad mediante la fantasía, la imaginación y los sentimientos apasionados. Para estar en contacto con los sentimientos, interiorizan todo y toman todo de manera personal; sin embargo, se vuelven hipersensibles, introvertidos, tímidos, ensimismados y malhumorados, incapaces de ser espontáneos o de "salirse de sí mismos." Se mantienen al margen para proteger su autoimagen y para "ganar tiempo" para así poder ordenar sus sentimientos. Poco a poco empiezan a sentir que son diferentes a los demás y sienten que no pueden ser felices como todas las demás personas. La autocompasión y la envidia los conduce a distintas clases de autoindulgencia, a convertirse en seres decadentes y a revolcarse en un mundo de sueños, ilusiones y expectativas poco realistas. Asimismo, se vuelven poco prácticos, improductivos, ineficaces y muestran actitudes rebuscadas.

Malsanos. Cuando sus sueños fracasan, los tipo Cuatro malsanos se enfurecen consigo mismos, se deprimen, se avergüenzan de sí mismos y se aíslan de los demás debido a las autoinhibiciones así como a la parálisis emocional. Cargan con una profunda fatiga así como con serios desórdenes mentales; emocionalmente están "bloqueados" y son incapaces de trabajar o funcionar; desarrollan un abismal sentido de futilidad e insensatez. Agobiados por un autodesprecio delirante, odio a sí mismos, autorreproches, pensamientos morbosos y atormentados por sus fracasos, todo se convierte en una fuente de autoacusaciones dañinas. Al sentirse inútiles y desesperanzados, se afligen mucho y se autodestruyen. Es posible que abusen del alcohol o de las drogas. En casos extremos, es probable un colapso emocional e incluso el suicidio.


Ejemplos. Ingmar Bergman, Alan Watts, Sarah McLachlan, Alanis Morrisette, Paul Simon, Jeremy Irons, Patrick Stewart, Joseph Fiennes, Martha Graham, Bob Dylan, Miles Davis, Johnny Depp, Anne Rice, Rudolph Nureyev, J.D. Salinger, Anaïs Nin, Marcel Proust, Maria Callas, Tennessee Williams, Edgar Allan Poe, Annie Lenox, Prince, Cher, Michael Jackson




5 EL INVESTIGADOR
Tipo de personalidad Cinco

El tipo cerebral, penetrante, perceptivo, innovador, reservado y aislado
Motivaciones clave. Desean obtener conocimiento, entender las cosas que les rodea, descifrar todo como mecanismo de defensa contra las amenazas del entorno.
Miedo básico: ser impotente, inútil o incapaz
Deseo básico: ser capaz y competente
El tipo Cinco con ala Cuatro: "el Iconoclasta"
El tipo Cinco con ala Seis: "el Solucionador de Problemas"

Resumen de Perfil del Tipo de Personalidad Cinco
Sanos. Los tipo Cinco sanos son capaces de observar todo con extraordinaria perceptividad e introvisión. Son mentalmente alertas y curiosos; siempre en busca de la inteligencia. Formulan preguntas adecuadas al mismo tiempo que utilizan percepciones insólitas. Son capaces de concentrarse, de enfocarse en lo que ha llamado su atención y de prever y predecir el probable desenlace de alguna cadena de eventos. Les encanta aprender; les entusiasma poseer conocimientos y a menudo se convierten en expertos en algún campo. Son pensadores independientes, innovadores e inventivos. Pueden desarrollar ideas muy valiosas y originales. En su mejor estado: se vuelven visionarios que comprenden el mundo en toda su extensión y logran penetrarlo con profundidad. Son de amplio criterio, imparciales, capaces de observar las cosas en su totalidad, en su verdadero contexto. Es posible que realicen descubrimientos pioneros y que encuentren nuevas maneras de hacer y de percibir las cosas.

Promedio. Los tipo Cinco promedio se especializan, se tornan analíticos, examinan todo el tiempo las cosas en forma intelectual. Se involucran en investigaciones y estudios académicos; reúnen datos empíricos y elaboran teorías. A medida que especulan sobre ideas muy complejas y abstractas, se desapegan cada vez más y se preocupan por las interpretaciones antes que por los hechos reales. Están interesados en temas poco convencionales y esotéricos, incluso en cosas que pueden parecer obscuras y subterráneas. Se convierten en "mentes incorpóreas" aunque muy tensos y con una aguda agresividad como una defensa contra el hecho de verse emocionalmente involucrados. Toman posturas antagonistas hacia cualquier cosa que pudiera interferir con su mundo interior o con su visión personal de la cosas. Son provocadores y abrasivos. Tienen puntos de vista con la intención de ser radicales y exagerados. Son cínicos y sujetos a controversia.

Malsanos. Al rechazar y repeler todos los vínculos sociales, los tipo Cinco malsanos se recluyen y se aíslan de la gente y de la realidad volviéndose cada vez más reservados, extraños, excéntricos y mentalmente inestables. Hostiles en extremo así como vituperiosos, pero temerosos de las agresiones de los demás, se ponen cada vez más recelosos. Se obsesionan y se atemorizan con sus propias ideas que parecen amenazarlos; se vuelven paranoicos y experimentan distorsiones grotescas, fobias y alucinaciones. Por último, pierden el contacto con la realidad y existe la posibilidad de locura con tendencias esquizofrénicas.


Ejemplos. Albert Einstein, Stephen Hawking, Bill Gates, Georgia O’Keefe, Stanley Kubrick, John Lennon, Lily Tomlin, Gary Larson, Laurie Anderson, Merce Cunningham, Meredith Monk, James Joyce, Björk, Susan Sontag, Emily Dickenson, Agatha Christie, Ursula K. LeGuin, Jane Goodall, Glenn Gould, John Cage, Bobby Fischer, Tim Burton, David Lynch, Stephen King, Clive Barker, Trent Reznor, Friedrich Nietzsche,




6 EL LEAL
Tipo de personalidad Seis

El tipo comprometido, orientado a la seguridad, encantador, responsable, nervioso y desconfiado
Motivaciones clave. Quieren tener seguridad, sentirse apoyados por los demás, tener certidumbre y tranquilidad, probar las actitudes de las personas hacia ellos, luchar contra la ansiedad y la inseguridad.
Miedo básico: no tener apoyo ni orientación
Deseo básico: encontrar seguridad y apoyo
El tipo Seis con ala Cinco: "el Defensor"
El tipo Seis con ala Siete: "el Amigo"

Resumen de Perfil del Tipo de Personalidad Seis

Sanos. Los tipo Seis sanos son capaces de obtener intensas respuestas emocionales de los demás; son graciosos, simpáticos, cautivadores, amistosos y juguetones. La confianza es muy importante al igual que el hecho de vincularse con los demás y establecer relaciones permanentes. Se comprometen y son leales con las personas con quienes se han identificado. Responden a los demás siendo cooperadores, confiables, responsables, trabajadores leales y cumplidores. En su mejor estado: llegan a ser asertivos, confían en ellos mismos y en los demás, independientes aunque simbióticamente interdependientes. La fe en sí mismos los lleva a tener una actitud positiva y a manifestar valentía, liderazgo, riqueza de creatividad y autoexpresión.

Promedio. Los tipo Seis promedio empiezan a invertir su tiempo y energía en lo que ellos creen que les proporcionará seguridad y estabilidad. Son ambivalentes y reaccionan contra la autoridad a través de conductas pasivo-agresivas que mandan señales contradictorias y confusas. La ambivalencia hace que los tipo Seis vacilen y reaccionen de manera imprevisible. Actúan con evasión, indecisión y cautela respecto a todo. A medida que aumentan las tensiones, se vuelven gruñones, negativos y tienden a mandar señales contradictorias. Para superar las dudas y las angustias, se tornan sarcásticos y reaccionarios; adoptan una actitud recia y rebelde para compensar sus crecientes inseguridades. Se vuelven beligerantes y reaccionan con agresión a las aparentes amenazas a su seguridad. Pueden ser muy parciales y defienden a grupos excluyentes. Se vuelven ruines e intolerantes, convirtiendo a los demás en chivos expiatorios y atacando a cualquiera que parezca amenazarlos como una forma de acallar sus temores e inseguridades.

Malsanos. Al temer la condena y el rechazo por parte de la figura de la autoridad, los tipo Seis malsanos se sienten inseguros en exceso y se vuelven dependientes y automenospreciativos con agudos sentimientos de inferioridad. Tienen una autoimagen disminuida y se deprimen; se sienten cobardes, inútiles, incompetentes y atormentados por temores. Sobrerreaccionan a todo, exageran los problemas y es posible que sus actos irracionales, en efecto, causen justamente aquello que temen. En extremo angustiados, se sienten perseguidos y atacados por los demás. Para liberarse de la angustia, el abandono y las consecuencias de sus actos, se rebajan y se humillan ante la figura de autoridad para poder ser rescatados. Como patología, se presenta una conducta autocastigadora y masoquista. Es posible que se presenten problemas de alcoholismo, abuso de estupefacientes y pueden llegar al suicidio.


Ejemplos. RFK, Malcom X, la princesa Diana, George Bush, Richard Cheney, Tom Hanks, Bruce Springsteen, Candice Bergen, Gilda Radner, Meg Ryan, Helen Hunt, Sigourney Weaver, Mel Gibson, Patrick Swayze, Julia Roberts, Phil Donahue, Jay Leno, John Goodman, Diane Keaton, Woody Allen, David Letterman, Andy Rooney, Jessica Lange,



7 EL ENTUSIASTA
Tipo de personalidad Siete

El tipo activo, divertido, espontáneo, versátil, ambicioso y disperso
Motivaciones clave. Desean mantener su libertad y felicidad, evitar perderse cualquier experiencia que valga la pena, mantenerse motivados y ocupados, rechazar y rehuir del dolor.
Miedo básico: verse despojado de todo y atrapado en el sufrimiento
Deseo básico: estar feliz y contento, encontrar satisfacción
El tipo Siete con ala Seis: "el Animador"
El tipo Siete con ala Ocho: "el Realista"

Resumen de Perfil del Tipo de Personalidad Siete

Sanos. Llegan a ser muy sensibles, excitables y entusiastas respecto a cualquier tipo de experiencia. Los tipo Siete sanos son extrovertidos, orientados hacia el mundo real de las cosas y sensaciones; son espontáneos y se regocijan con todo. Cada estímulo produce una respuesta inmediata y todo les parece excitante y vigorizador. Son alegres, vivaces, estimulantes, flexibles y animosos. Se convierten en realizadores versados y en individuos con aptitudes y conocimientos variados que hacen bien muchas cosas distintas. Poseen una gran cantidad de talentos y están dotados con capacidades virtuosas así como destrezas prodigiosas. Son prácticos, productivos, prolíficos, versátiles y abarcan numerosas áreas de interés. En su mejor estado: asimilan a fondo las experiencias y se convierten en individuos reconocidos y agradecidos, cautivados por las maravillas de la vida. Son positivos, optimistas, alegres y se sienten extasiados. Comienzan a tener indicios de una vida más allá de lo físico y experimentan un profundo sentido de las bondades de la vida.

Promedio. A medida que sus apetitos aumentan, los tipo Siete promedio desean experimentar con más cosas y tener una variedad más amplia de vivencias, convirtiéndose, de esta manera, en consumidores ávidos, materialistas codiciosos, individuos mundanos extasiados por las cosas del mundo, conocedores, "establecedores de modas" y buscadores de sensaciones nuevas. Se vuelven incapaces de decirse no, de negarse cualquier cosa. Hiperactivos, se lanzan en una actividad constante, haciendo y diciendo cualquier cosa que se les ocurra. Temen aburrirse y tratan de aumentar su estímulo y excitación manteniéndose en constante movimiento y distrayéndose con algo entretenido y nuevo, aunque hagan demasiadas cosas. Corren el riesgo de volverse superficiales, sin inhibiciones, volátiles, ostentosos, extravagantes. Sienten que nada los satisface, así que se vuelven inmoderados y desmedidos. Llegan a ser egocéntricos, egoístas, exigentes e impacientes. Insensibles con los demás, pueden llegar a ser groseros, descorteses. Tienen tendencias adictivas.

Malsanos. Los Siete malsanos se frustran muy fácil y son ofensivos y abusivos a medida que exigen cualquier cosa que deseen para mantenerse ocupados y distraídos. Se vuelven escapistas infantiles, impulsivos e insultantes y pueden caer en ataques de ira y en pataletas. Tienen serios problemas para controlarse. Las adicciones al alcohol, las drogas y otros excesos aumentan a medida que se convierten en individuos disipados, libertinos, pervertidos y depravados. Antes de manejar la angustia, expresan los impulsos en conductas sin inhibiciones; se descontrolan y son víctimas de cambios anímicos caprichosamente erráticos, volátiles y de actos compulsivos. Participan en locas parrandas de diversos tipos, como si no hubiera límite para ellos. Huyen de sí mismos y son objeto de súbitos ataques de pánico, depresión profunda y desesperación.


Ejemplos. JFK, Benjamin Franklin, Leonard Bernstein, Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Elizabeth Taylor, W.A. Mozart, Steven Spielberg, Federico Fellini, Dr. Richard Feynman, Timothy Leary, Robin Williams, Jim Carey, Mike Myers, Cameron Diaz, Bette Midler, Chuck Berry, Elton John, Mick Jagger, Gianni Versace, Liza Minelli,




8  EL DESAFIADOR
Tipo de personalidad Ocho

El tipo poderoso, dominante, seguro de sí mismo, decidido, voluntarioso y retador
Motivaciones clave. Desean tener confianza en sí mismos, probar su fuerza y resistir la debilidad, ser importantes en su mundo, dominar lo que les rodea y tener el control de todas las situaciones.
Miedo básico: ser herido o dominado por otros
Deseo básico: protegerse, tener el control de su propia vida y de su destino
El tipo Ocho con ala Siete: "el Independiente"
El tipo Ocho con ala Nueve: "el Oso"

Resumen de Perfil del Tipo de Personalidad Ocho

Sanos. Asertivos, confiados en sí mismos y fuertes, los tipo Ocho sanos han aprendido a luchar para conseguir lo que necesitan y desean. Están orientados a la acción; tienen una actitud de "puedo hacerlo" y cuentan con una gran motivación interna. Les encantan los desafíos y son hábiles para iniciar proyectos; toman la iniciativa y hacen que las cosas ocurran. Son líderes naturales que los demás respetan y a quienes acuden en busca de orientación. Decididos, autoritarios y dominantes, los tipo Ocho sanos se ganan el respeto a través de ser honorables y utilizan el poder en forma constructiva defendiendo y protegiendo a la gente, actuando como proveedores, auspiciadores y promotores de causas nobles y empresas valiosas. En su mejor estado: se vuelven moderados, magnánimos, misericordiosos y tolerantes. Son capaces de dominarse a través de autodoblegarse ante una autoridad. Valientes, deseosos de ponerse en peligro para obtener lo que buscan y causar una influencia duradera. Pueden ser heroicos e históricamente grandiosos.

Promedio. A los tipo Ocho promedio les preocupa llegar a ser autosuficiente así como independientes a nivel económico. Son "individualistas recios," pragmáticos, emprendedores, trabajadores y muy audaces; les encantan las aventuras y correr riesgos para ponerse a prueba y reafirmarse. Empiezan a querer dominar todo el ambiente (incluso a la demás gente) y se vuelven enérgicos, agresivos, orgullosos, egocéntricos y expansivos: se convierten en "el jefe" cuya palabra es ley. Imponen su voluntad y visión en todo y no ven a los demás como sus iguales ni los tratan con respeto. Sienten que deben salirse con la suya y se vuelven confrontadores, beligerantes, amedrentadores y desafiantes al mismo tiempo que tienden a crear relaciones antagónicas. Todo lo convierten en una prueba de voluntad y nunca ceden. Utilizan amenazas y represalias para que los demás les obedezcan, para mantenerlos en desequilibrio y con una sensación de impotencia. Sin embargo, el trato injusto hace que los demás tengan resentimientos y existe la posibilidad de que se agrupen en contra de ellos.

Malsanos. Los tipo Ocho malsanos se aferran a su poder y quieren prevalecer con el control sin importar el costo. Se vuelven totalmente crueles, violentos, inmorales y despiadados, dictatoriales y opresivos. No admiten la culpa, ni el temor ni cualquier otro sentimiento humano. Comienzan a desarrollar ideas delirantes acerca de sí mismos y se sienten omnipotentes, invencibles e invulnerables. Cada vez se vuelven más temerarios y si sienten que están en peligro, pueden destruir con crueldad a todo aquel que no haya acatado su voluntad. Vengativos, salvajes, con tendencias asesinas y sociópatas.


Ejemplos. M. L. King, Jr., FDR, LBJ, Mikhail Gorbachev, G.I. Gurdjieff, Pablo Picasso, Richard Wagner, Sean Connery, Susan Sarandon, Glenn Close, Russel Crowe, John Wayne, Charlton Heston, Norman Mailer, Mike Wallace, Barbara Walters, Ann Richards, Toni Morrison, Lee Iococca, Donald Trump, Leona Helmsley, Frank Sinatra, Bette Davis, Roseanne Barr, James Brown, Chrissie Hynde. Courtney Love, Fidel Castro y Saddham Hussein.



9 EL PACIFICADOR
Tipo de personalidad Nueve
 
El tipo indolente, modesto, receptivo, tranquilizador, agradable y satisfecho
Motivaciones clave. Desean crear armonía a su alrededor, evitar conflictos y tensiones, mantener las cosas como son, resistirse a cualquier cosa que los pueda molestar o incomodar.
Miedo básico: de pérdida y separación
Deseo básico: mantener la estabilidad interior y la paz mental
El tipo Nueve con ala Ocho: "el Árbitro"
El tipo Nueve con ala Uno: "el Soñador"

Resumen de Perfil del Tipo de Personalidad Nueve

Sanos. Los tipo Nueve sanos son muy receptivos, abiertos, poco cohibidos, emocionalmente estables y serenos. Aceptan su entorno. Confían en sí mismos y en los demás. Son relajados y están en armonía con la vida; pacientes, modestos, inocentes, sencillos y en verdad agradables. Se tornan optimistas, reforzadores, bondadosos, apoyadores; hacen que la gente se sienta cómoda y tienen una influencia sedante, sanadora; armonizan a los grupos y unen a las personas. Buenos mediadores, confortadores y protectores. Tienen una enorme dignidad, profunda serenidad y verdadera paz que provienen de la aceptación de su condición humana. En su mejor estado: se vuelven dueños de sí mismos y tienen una gran ecuanimidad y genuina satisfacción. Se sienten autónomos y realizados, paradójicamente unidos consigo mismos pero capaces de establecer relaciones más profundas. Están alertas, despiertos así como conectados con ellos mismos y con los demás.

Promedio. Los tipo Nueve promedio se vuelven humildes; se acomodan y aprueban demasiado a los demás. Son dóciles, adaptables y conciliadores de manera excesiva; aceptan—con ingenuidad y sin condición—las expectativas convencionales; se subordinan al otro, lo idealizan y viven a través de él. Los tipo Nueve son conservadores y temerosos a los cambios, trastornos y presiones de cualquier tipo. Son pasivos, indiferentes y complacientes; se alejan de los conflictos y evaden los problemas. Son perezosos, emocionalmente indolentes, no tienen ninguna disposición al esfuerzo o al enfoque de problemas; muestran una enorme indiferencia y se esperan hasta que los problemas desaparecen solos. Empiezan a "desintonizarse" de la realidad y se olvidan de lo que no quieren ver. Si los problemas no desaparecen los tipo Nueve empiezan a minimizarlos para apaciguar a los demás y para tener paz a cualquier precio." Son estoicos, fatalistas y resignados como si no pudieran hacer nada para cambiar las cosas. Tienen poco criterio y los demás se sienten frustrados y enojados por su falta de responsabilidad y por su apatía.

Malsanos. Los tipo Nueve malsanos pueden reprimirse muchísimo y entonces se produce un desarrollo personal inadecuado. Se convierten en individuos desvalidos e incapaces. Se vuelven obstinados y niegan con terquedad la existencia de problemas y conflictos. Son seriamente negligentes e irresponsables y pueden ser peligrosos para cualquier persona que los necesite. Si los problemas persisten, se disocian de cualquier cosa amenazante de modo que a la larga no pueden funcionar y se convierten en individuos muy desorientados, despersonalizados, catatónicos e inmovilizados. Existe la posibilidad de colapso emocional y de fragmentación de la personalidad.


Ejemplos. Abraham Lincoln, George W. Bush Jr. Joseph Campbell, Carl Jung, Ronald Reagan, Gerald Ford, la reina Isabel II, la princesa Grace, Walter Cronkite, George Lucas, Walt Disney, John Kennedy Jr. Sophia Loren, Geena Davis, Lisa Kudrow, Kevin Costner, Keanu Reeves, Woody Harrelson, Ron Howard, Mathew Broderick, Ringo Starr,
 

lunes, 3 de marzo de 2014

ADICCIÓN AL SEXO

http://www.webconsultas.com/mente-y-emociones



La adicción al sexo o sexo compulsivo (también conocida como ‘donjuanismo’) se refiere a un conjunto de conductas con formato repetido y de carácter compulsivo dirigidas a mantener relaciones sexuales, habitualmente con diferentes parejas, con el fin de satisfacer un intenso y frecuente deseo sexual. Se calcula que un 6% de la población puede sufrir este trastorno.

Pero, ¿te has preguntado alguna vez “cuánta cantidad de sexo” es normal tener al cabo de una semana? No existe ninguna cifra que pueda responder de forma certera a este interrogante, ya que la frecuencia adecuada de las relaciones sexuales no las marca nadie más que la pareja. Lo que sí está claro es que, cuando el deseo de mantener relaciones sexuales es demasiado frecuente y la búsqueda de satisfacción del mismo ocupa gran parte del día a día, o interfiere de forma significativa trayendo consigo consecuencias negativas, es muy probable que hablemos de adicción al sexo.

Perfil de la persona adicta al sexo

El adicto al sexo se define por su comportamiento, el cual es fruto de sus deseos. De forma general, la persona adicta al sexo mantiene una actividad sexual excesiva, habitualmente promiscua e incontrolada. Además, suele presentar las siguientes características:

Varón joven (en el caso de las mujeres recibe el nombre de ‘ninfomanía’).
Problemas de control de impulsos, falta de concentración, etcétera. La satisfacción sólo la obtienen en el momento, sintiéndose posteriormente culpables por haber mantenido la relación.
Persistente en su conducta a pesar de las consecuencias negativas.
Tienen pensamientos sobre temas sexuales casi de forma constante y de manera intrusiva.
No es capaz de controlar su impulso sexual.
Promiscuo, su conducta sexual es ocultada mediante engaños, mentiras.
Frecuentemente recurre a la masturbación, encuentros con desconocidos, cibersexo, pornografía, prostitución…
El tiempo dedicado a la búsqueda de sexo le puede llevar al aislamiento, además de traerle problemas económicos y familiares.
Baja autoestima.
Presenta malestar similar al síndrome de abstinencia cuando no consigue mantener relaciones sexuales.
Causas de la adicción al sexo
La adicción al sexo es un trastorno que tiene diversas causas. Estudios recientes han encontrado algunos trastornos que comparten ciertas características con la adicción al sexo. Estos son el trastorno dismórfico corporal, el juego patológico y las compulsiones sexuales, agrupándose en la categoría de ‘trastornos del espectro obsesivo-compulsivo’.

Los aspectos que tienen en común nos dan pistas acerca del origen de esta patología: afectan a un porcentaje considerablemente elevado de la población (6%), presentan una edad temprana de inicio, el curso es crónico y responden adecuadamente al tratamiento con inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS).

A nivel ambiental se han encontrado factores implicados en el desarrollo de la adicción al sexo, como es el caso del fracaso social, la existencia de una familia de origen problemática, desestructurada o con abusos infantiles.

Finalmente, hay personas que presentan en su personalidad rasgos proclives a la “búsqueda de sensaciones”, algo que puede facilitar el desarrollo de adicciones -como es el caso de la adicción al sexo-, cuando esta característica es mal gestionada por parte de la persona que la presenta.

Síntomas y diagnóstico de la adicción al sexo

No existe un consenso respecto al etiquetaje del trastorno según los principales manuales diagnóstico en salud mental. Según la CIE-10, la adicción al sexo forma parte de un grupo de trastornos incluido en la categoría diagnóstica de ‘Impulso sexual excesivo’. Por su parte, y hasta el momento, el DSM-IV-TR no lo considera con entidad diagnóstica por sí mismo, si bien, incluye a este tipo de alteraciones dentro del Trastorno Sexual no Especificado.

En su próxima edición (DSM-V), la adicción al sexo obtendrá denominación clínica de trastorno de la hipersexualidad, cuyos síntomas generales para su diagnóstico son:

Falta de control sobre la conducta sexual inapropiada.
Comportamiento sexual persistente con características autodestructivas.
Incapacidad de evitar o reprimir dicha conducta.
Cambios severos de humor relacionados con la actividad sexual (por ejemplo depresión o euforia).
Aumento gradual del número de relaciones sexuales.
Inversión de una cantidad de tiempo excesiva para buscar relaciones sexuales.
Interferencia negativa de esta conducta sexual en las actividades sociales ocupacionales o de ocio, o consecuencias de tipo médico o legal.
Existe una elevada asociación entre la adicción al sexo y las parafilias (por ejemplo voyeurismo, así como con otros padecimientos tales como otros trastornos del control de los impulsos (ludopatía, etcétera), el trastorno obsesivo-compulsivo, la depresión y trastornos de personalidad.

Tratamiento de la adicción al sexo

El objetivo del tratamiento de la adicción al sexo es enseñar al paciente a controlar la compulsión al sexo y ayudarle a mejorar sus relaciones interpersonales. Las técnicas cognitivo-conductuales son las que se muestran más eficaces en este tipo de trastornos. El proceso de intervención desde estas técnicas se basa en una evaluación previa del problema que es seguida de un programa de tratamiento de educación sexual, el cambio de actitudes sexuales, manejo de emociones y relaciones interpersonales y técnicas de exposición con prevención de respuesta dirigidas a controlar los comportamientos compulsivos.

Para ello, se combinan diferentes estrategias dirigidas a adquirir un control sobre la manifestación psicofisiológica de la emoción (por ejemplo mediante técnicas de relajación) y sobre la manifestación cognitiva de la misma (por ejemplo técnicas de detección del pensamiento, autoinstrucciones…).

Para poder seleccionar la técnica más apropiada a utilizar en cada adicto al sexo es fundamental tener en cuenta tanto las características del paciente (rasgos de personalidad, recursos personales, intentos previos de solución) como el funcionamiento del problema (historia previa, desarrollo, factores que mantienen actualmente el problema…).

Las estrategias cognitivas y de manejo emocional anteriormente mencionadas deben combinarse con entrenamientos conductuales, consistentes en la combinación de diferentes técnicas basadas en el aprendizaje de nuevas conductas o en la eliminación de las ya existentes. Los entrenamientos conductuales enseñan al paciente a hacer frente a la situación (el deseo de mantener la relación sexual) sin llevar a cabo la compulsión (mantener la relación sexual). A este tipo de técnica se le denomina ‘exposición programada con prevención de respuesta’.

La exposición programada en sus diversas modalidades (con o sin terapeuta, en vivo o en imaginación) es la alternativa conductual más frecuentemente empleada en estos casos. Esta técnica permite que el paciente se enfrente a las situaciones internas (por ejemplo estados emocionales como la ira) o externas (como ver a una persona que le resulte atractiva) que le generen el deseo sexual sin que ponga en marcha la respuesta sexual como hacía hasta el momento. Las técnicas psicofisiológicas y de manejo emocional a las que anteriormente hacíamos referencia hacen posible este objetivo cuando el paciente se enfrenta a dichas situaciones.

En algunos casos, la psicoterapia debe acompañarse de terapia farmacológica prescrita por el psiquiatra. Los ISRS son fármacos antidepresivos que se han mostrado altamente eficaces en el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo y que también son frecuentemente empleados para el tratamiento de la adicción al sexo.


Esquizofrenia

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La esquizofrenia es una enfermedad psiquiátrica de carácter crónico caracterizada por un conjunto de síntomas, positivos y negativos, que hacen que en cada paciente se manifieste de una forma específica, con un cuadro de signos y síntomas muy determinado. Debido a la variabilidad entre pacientes, esta enfermedad precisa de un tratamiento y un seguimiento individualizados.

En líneas generales, se considera que el paciente psicótico es un sujeto con dificultades en la estructuración del pensamiento y un marcado deterioro de la capacidad para la toma de decisiones, que presenta una gran dificultad para controlar su emotividad y, debido a ello, o junto con ello, déficit en su relación con otras personas. Por lo general, un tercio de los pacientes sufren un solo brote psicótico en su vida, precisando o no tratamiento; otro tercio presentará varias crisis, lo que implicará una clara necesidad de tratamiento farmacológico y psicológico; y en un último tercio la enfermedad permanecerá activa (con altibajos), a pesar del tratamiento farmacológico instaurado y del seguimiento psicológico.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que en el mundo existen al menos 52 millones de personas diagnosticadas de esquizofrenia, de las cuales 300.000 residen en España, donde el número de afectados aumenta progresivamente cada año, debido a la tasa de 15-30 nuevos casos por cada 100.000 habitantes.

Causas de la esquizofrenia

La esquizofrenia es el resultado de un conjunto de factores que predisponen en mayor o menor medida al paciente al desarrollo de la enfermedad, aunque las causas por las que la enfermedad se presenta o, por el contrario, no se manifiesta en determinados pacientes es todavía un misterio.

Los principales factores implicados en la aparición y desarrollo de esta enfermedad son:

Predisposición genética: la presencia de la enfermedad en los padres o familiares cercanos (tíos, primos, abuelos, etcétera) es un factor que incrementa la posibilidad de aparición en los hijos.
Alteraciones durante el embarazo o nacimiento: anoxia (falta de oxígeno en el feto durante el embarazo o el parto), infecciones víricas, traumatismos, etcétera.
Alteraciones morfológicas, funcionales o bioquímicas en el cerebro: en este apartado juega un papel fundamental el consumo habitual de sustancias tóxicas y la exposición a determinados tóxicos y estresantes ambientales. Están especialmente involucradas dos sustancias implicadas en la comunicación entre neuronas a nivel del cerebro. Se trata de la dopamina y la serotonina.

Incumplimiento del tratamiento una vez diagnosticada la enfermedad: supone un alto riesgo de aparición de recaídas.

La esquizofrenia no está relacionada con situaciones de baja escolarización o traumas infantiles, y desde luego no existen culpables de su aparición.

Tipos de esquizofrenia

En función de los signos y síntomas que predominen en el paciente y de la forma en que estos se manifiesten, la esquizofrenia puede ser de los siguientes tipos:

Paranoide: alteraciones del pensamiento y la percepción, con delirios y alucinaciones.
Hebefrénica: alteraciones emocionales con manifestaciones afectivas extrañas e inapropiadas.
Catatónica: afecta principalmente a la actividad motora habitual del paciente con estupor (disminución de las actividades intelectuales con aire de ausencia o indiferencia) y/o agitación.
Simple: afecta a la voluntad y la personalidad con retraimiento, ideas pobres y disminución de los impulsos.

Síntomas de la esquizofrenia

Las sintomatologías positiva y negativa no se refieren a síntomas que mejoren o empeoren el pronóstico de la esquizofrenia, ni influyan positiva o negativamente en la vida cotidiana del paciente. Se considera sintomatología positiva al conjunto de signos y síntomas que provocan en el paciente situaciones de excitación, alteraciones de la percepción, conductas delirantes… mientras que sintomatología negativa se considera a aquella que ocasiona en el paciente una situación de aplanamiento emocional, escasa o nula comunicación, desconexión del entorno, etc. Ambos bloques de síntomas son contraproducentes para el paciente y precisan un control para que este pueda llevar una vida adecuada.

Síntomas positivos

Son los comportamientos, percepciones e ideas patológicos presentes en el enfermo que no aparecen en la población general. El paciente vive en su nueva y propia realidad (no inventa cosas, sino que tiene una percepción totalmente alterada de la realidad). En este momento el paciente no tiene conciencia de su enfermedad, por lo que no es recomendable un enfrentamiento drástico con él, cuestionando sus ideas. Estos síntomas son:

Ideas delirantes: el paciente cree que están sucediendo una serie de cosas que realmente no están ocurriendo.
Alucinaciones sensoriales: alteraciones de la percepción sin un estímulo externo que las ocasiones. Por lo general suelen ser de carácter auditivo (voces, sonidos…), aunque también pueden ser visuales, olfativas,…
Conducta extravagante: producto de esas ideas delirantes y alteraciones sensoriales. No suelen tener una finalidad concreta. El paciente puede presentar hiperemotividad, histrionismo, etc.
Pensamiento desorganizado: el paciente no es capaz de ordenar y exponer su pensamiento de forma organizada, lo que se manifiesta en un lenguaje inconexo y con un mensaje errático.
Síntomas negativos
Son actitudes disminuidas, o totalmente ausentes, en el paciente, que son habituales en la población general. Son más difíciles de detectar al no ser llamativas:

Anhedonia: pérdida de interés por aquellas cosas que anteriormente interesaban y gustaban al paciente.
Apatoabulia: pérdida o ausencia de iniciativa para comenzar tareas o propósitos y llevarlos a cabo.
Aislamiento social: disminución del interés por actividades sociales y que requieran relaciones con el resto de personas. El paciente tiende a la realización de actividades solitarias.
Afectividad aplanada: reducción o, en casos graves, ausencia de expresión y respuesta emocional. Se refleja en acciones como mutismo facial (no gesticula con la cara ante estímulos), disminución de los movimientos de carácter espontáneo (requiriendo una orden externa para su realización), ausencia de contacto visual, disminución del mensaje oral y del tono de voz (el paciente mantiene un tono de voz bajo y se expresa con pocas palabras) con lentitud o bloqueo de la conversación, etc.

Diagnóstico de la esquizofrenia

El diagnóstico de la esquizofreniase realiza a través de la historia clínica del paciente, donde se reflejan tanto los antecedentes familiares como los acontecimientos sufridos por el paciente y los tratamientos prescritos, así como una entrevista a las personas que forman parte del entorno del paciente. El diagnóstico de la esquizofrenia se basa en criterios clínicos reforzados por pruebas psicométricas, neuropsicológicas y, en determinados casos y como complemento al diagnóstico, se emplean pruebas  de neuroimagen.

La esquizofrenia no suele ser de aparición súbita, sino que suele desencadenarse con un primer periodo cuya duración oscila entre varios días y años, en los cuales el paciente, progresivamente, presenta cambios mínimos de carácter, disminución en el rendimiento escolar/laboral, aumento de la ansiedad y, finalmente, aislamiento social.

En la aparición del primer episodio psicótico suelen predominar de forma clara los síntomas de tipo positivo, aunque en determinados tipos de esquizofrenia estos síntomas están disminuidos o ausentes. Tras este primer episodio, el paciente suele precisar hospitalización, donde se realiza un primer diagnóstico y se establece el tratamiento, que el paciente deberá seguir de forma rigurosa durante al menos dos años. Los factores que pueden considerarse favorables al pronóstico de la enfermedad son:

Aparición tardía de la enfermedad.
Buena adaptación y seguimiento del tratamiento.
Ritmo de vida estable, con horarios de trabajo y descanso fijos, y evitando el  consumo de cualquier tipo de droga (alcohol, tabaco,…).
Ausencia de antecedentes familiares de trastornos afectivos y de alteraciones neuroestructurales en el propio paciente.
Buenos resultados en las pruebas neuropsicológicas.
Se consideran con mejor pronóstico las esquizofrenias paranoides, y en las pacientes femeninas mejor que en los varones. Por el contrario, son signos que alertan del riesgo de recaída:
Alteraciones del comportamiento.
Insomnio.
Sensación de abatimiento y decaimiento (depresión).
Dificultad de concentración.
Irritabilidad y/o agresividad.
Bloqueo.

Tratamiento de la esquizofrenia

La evolución de la esquizofrenia está condicionada por distintos factores, de los cuales destaca el entorno socio-laboral y familiar y la continuidad del tratamiento instaurado, tanto farmacológico como psicoterapéutico.

La esquizofrenia es una enfermedad de tratamiento extremadamente complejo debido a la conjunción de distintos factores que tienen gran influencia sobre su evolución, como son la propia complejidad y severidad del trastorno psicótico, y los componentes biológicos, ambientales y psicosociales.

Existen dos grupos de tratamientos antipsicóticos para la esquizofrenia:

Antipsicóticos clásicos

Destacan la clorpromazina (1952) y el haloperidol (1958). A pesar de haber supuesto una importante revolución a nivel terapéutico al permitir el tratamiento de los pacientes diagnosticados de esquizofrenia a nivel ambulatorio y no a nivel hospitalario (se pasa del internamiento al tratamiento del paciente en su casa, rodeado de su entorno familiar), su eficacia era parcial, y un 20-40% de los pacientes no muestran una adecuada respuesta al tratamiento. Además, incluso en aquellos pacientes que responden a la medicación, esta presenta una baja efectividad, casi nula, sobre la sintomatología negativa. Por otra parte, el 35% de los pacientes tratados con estos fármacos recaen cada año, pese a no abandonar la medicación. Este grupo de antipsicóticos presenta una tasa de reacciones adversas alta, de gravedad muy variable, que obliga, en un porcentaje bastante alto de los pacientes, al abandono de la medicación y su sustitución por otros medicamentos. Estas son:

Parkinsonismo: rigidez de los miembros y el tronco, andar característico, temblor, etc. Aparece muy frecuentemente, desapareciendo progresivamente una vez suspendida la medicación.
Distonía aguda: espasmos faciales y en la espalda. Suelen aparecer de forma rápida en niños y adolescentes, y desaparecer rápidamente una vez suspendido el tratamiento.
Acatisia: agitación motora sin componente psicológico. Tienen una incidencia alta, aunque desaparece al suspender la medicación.
Discinesia tardía: se manifiesta en ancianos con distonía del tronco y movimientos faciales de mascado y chupado. No desaparece al suspender la medicación.
Síndrome de conejo: movimiento rápido de los labios hacia delante y detrás. Baja incidencia, aparición lenta, y desaparición progresiva al suspender el tratamiento.
Antipsicóticos atípicos

Tienen mejor perfil de actividad (sintomatología negativa) y menor tasa de efectos secundarios. Además, son efectivos en pacientes refractarios (resistentes) a los antipsicóticos clásicos. Son medicamentos como clozapina, olanzapina, risperidona, quetiapina y ziprasidona. Actúan bloqueando a la vez receptores neuronales dopaminérgicos y serotoninérgicos. Las reacciones adversas principales de este grupo de antipsicóticos son la sedación y el aumento de peso. En menor medida también se ha apreciado la aparición de hipotensión ortostática (bajada de la tensión al incorporarse del estado tumbado a la verticalidad). Pertenecen a este grupo de antipsicóticos las fenotiazinas, butirofenonas, tioxantenos y ortropamidas.

Los antipsicóticos con actividad sedante intensa, principalmente las fenotiazinas, son empleadas en fases agudas de agitación del paciente.

Tratamiento psicológico de la esquizofrenia

No obstante, para tratar la esquizofrenia, el tratamiento psicológico es tan importante como el empleo de fármacos. En este tratamiento se trabaja tanto a nivel individual, como en el ámbito familiar, incidiendo sobre aquellas facetas del paciente que se encuentren deprimidas o más afectadas. Estos tratamientos se dividen en función de la fase en la que se encuentre el paciente (aguda o estable), y se suelen focalizar principalmente en los siguientes aspectos (terapia psicológica integrada):

Diferenciación cognitiva: se trabajan habilidades de atención y formación de conceptos verbales.
Percepción social: el paciente describe e interpreta el estímulo social y discute el sentido de la interacción.
Comunicación verbal: se adquieren habilidades de conversación.

Habilidades sociales.
Solución de problemas interpersonales y su aplicación a la vida diaria.
Trabajo de situaciones psicóticas, delirio-paranoicas, conductuales y terapias de cumplimiento: se entrena al paciente en la gestión y manejo de los síntomas positivos y en la prevención de recaídas.

domingo, 2 de marzo de 2014

CLEPTOMANIA


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Hay personas que por experimentar o simplemente por competir, cometen pequeños hurtos, pero si este comportamiento pasa de lo anecdótico a convertirse en algo habitual, puede estar escondiendo una verdadera enfermedad mental, conocida como trastorno del control de los impulsos, considerado como una adicción, denominada cleptomanía, en los próximos párrafos se verá en qué consiste, cómo tratarlo y cómo poder prevenirlo.

¿Qué es la cleptomanía?

La cleptomanía es un trastorno psicológico por el cual la persona denominada cleptómana o cleptomaníaca tiene una conducta repetitiva de apropiarse de aquello que le es ajeno. Hay que distinguirlo de la actividad del ladrón esporádico o habitual, cuyo objetivo es el enriquecimiento ilícito buscando un beneficio personal. En cambio, en la cleptomanía, el momento del robo se convierte en sí mismo en la finalidad del acto, no persiguiendo un enriquecimiento personal ni el perjuicio de la persona a quien roba.

El paciente con cleptomanía sufre de un trastorno del control de los impulsos, por lo que se ve irremediablemente obligado a sustraer cualquier objeto independientemente de su valor; un impulso a satisfacer rápidamente cuando se encuentra en un lugar propicio para ello, sin necesidad de premeditación ni planificación.

Aunque las causas de la cleptomanía todavía no están claras, parece existir un componente hereditario en cuanto a trastornos del control de los impulsos se refiere. También se ha informado de casos cuya causa se debe a una contusión en la cabeza. La cleptomanía no parece estar relacionada con la capacidad económica, el nivel educativo alcanzado ni el grado de marginalidad de la persona, tal y como sucede con la comisión de algunos delitos.

Este trastorno es más común en mujeres que en hombres (presentándose en ellas en dos terceras partes de los casos); suele iniciarse entre la adolescencia y los años inmediatamente posteriores; de ahí la importancia que tienen los padres a la hora de reconocer los primeros síntomas de esta enfermedad, en la que el hijo trae a casa objetos sin que sea capaz de dar una razón convincente sobre cómo los adquirió.
Hay que tener en cuenta que en esta época de la vida las personas que sirven como referente han dejado de ser los padres, para convertirse en los iguales, de ahí la importancia de escoger un buen grupo de amigos, ya que de ello van a depender buena parte de los hábitos saludables o no que se puedan adquirir.

Síntomas y manifestaciones de la cleptomanía

En la cleptomanía existen unos síntomas o características comunes con otro tipo de adicciones como son:

Altos niveles de ansiedad cuando se encuentra en situaciones propicias para el acto.
Pensamientos recurrentes de intrusión incitándole a cometer el delito.
Impotencia a resistirse al impulso de cometer el hurto.
Liberación de la presión con satisfacción tras cometer el robo.
Sentimientos de culpa y remordimiento con posterioridad.
Como se puede imaginar, una persona dedicada al hurto de forma esporádica o profesionalmente carece de la mayoría, e incluso de todos, los síntomas descritos, máxime cuando están guiados por el deseo de enriquecimiento y no como liberación de una tensión irremediable.

Igualmente, la persona que sufre cleptomanía suele deshacerse con posterioridad de aquello que ha sustraído, incluso tirándolo a la basura o regalándoselo a otra persona, pues no es su objetivo ni acumular ni enriquecerse con ello.

Además de estos síntomas que le son propios, este trastorno puede ir acompañado de otros, como el trastorno de depresión mayor, trastornos obsesivo-compulsivos o trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia nerviosa o la bulimia; incluso es habitual que se convierta en consumidor de sustancias ilegales.

Esto hará que sea más difícil establecer un diagnóstico inicial claro de cleptomanía, ya que van a estar presentes síntomas que no le son propios; lo que puede retrasar el inicio del tratamiento, el cual además puede verse entorpecido por los síntomas de los otros trastornos que esté sufriendo al mismo tiempo el cleptómano; como la desintoxicación a sustancias ilegales.

Tratamiento de la cleptomanía

Antes de poder establecer un tratamiento específico para cleptomanía, se debe de realizar un correcto diagnóstico diferencial para comprobar que se trata de éste y no otro trastorno, e igualmente hay que ver si existen otros trastornos concomitantes que se estén dando al mismo tiempo. De producirse este segundo caso se tiene que priorizar la intervención terapéutica para reducir los efectos de los síntomas más acuciantes y agudos.

Una de las dificultades más graves para poder llevar a cabo el tratamiento de la cleptomanía con éxito es que el paciente, a pesar de ser consciente de su problema y de las consecuencias legales que puede acarrearle si le atrapan cometiendo el delito, aún y con todo, suele ser incapaz de pedir ayuda terapéutica, casi siempre movido por un sentimiento de vergüenza o la humillación que supone reconocer ante otros su enfermedad; en éste punto los familiares juegan un papel esencial al ser ellos quienes lleven al paciente a la consulta a pesar de su negativa.

El tratamiento de la cleptomanía que se aplica en estos casos es mixto, empleando para ello distintas técnicas como:

Técnicas de relajación y respiración, para aumentar el control ante situaciones de estrés y ansiedad previos a cometer el acto de sustracción, de forma que consiga rebajar esas sensaciones físicas que le incitan a cometer el acto.

Terapias cognitivas que ayuden a controlar esos pensamientos recurrentes que surgen previos al acto delictivo, usando técnicas como la detención de pensamiento, en la cual se entrena a la persona a identificar cuándo tiene ideas intrusivas negativas, y en ese momento las detiene aplicando una palabra clave que previamente a acordado con el terapeuta.

Terapias conductuales, por los que reaprender a estar en los lugares de tentación donde normalmente solía robar, sin caer en ello; empleando técnicas como la desensibilización sistemática, en la que se hace hincapié en la imaginación de estar en un lugar propicio a robar pero que se consigue controlar y salir de ahí sin robar; en una fase posterior, y una vez conseguido reforzar la confianza en sí mismo y en su capacidad de control, se realizará esto en situaciones reales.

Técnicas de comunicación, por las que enseñar al paciente a aprender a expresar de forma positiva y constructiva la tensión interna, dándole la oportunidad así de reconocer que tiene un problema y que requiere de ayuda para superarlo; como ayudarle a mejorar las habilidades sociales, aumentando así su círculo de amistades y con ello contar con un mayor número de apoyos para superar la enfermedad.

Psicofármacos cuando sean prescritos por el especialista, tanto para tratar deficiencias de la serotonina relacionada con el control de impulsos y emociones, como para estabilizar el estado de ánimo del paciente.

trastorno bipolar

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¿Qué es el trastorno bipolar?

El trastorno bipolar, también conocido como trastorno maníaco depresivo, es una enfermedad mental que se caracteriza por la alternancia de fases depresivas y de euforia (manía), y que tiene tendencia a volverse crónica. Cuando un paciente pasa de un trastorno a otro, se dice que vira, y los episodios también pueden precipitarse por medicación, cambios climatológicos, alteraciones sociales…

La tristeza y la alegría se consideran reacciones normales en las personas ante determinadas situaciones de la vida. En el primer caso es natural sentirse afligido ante una pérdida o privación (muerte o separación de un ser querido, despido laboral, enfermedad, desengaño...); al igual que los éxitos, los deseos cumplidos y cualquier acontecimiento agradable, nos provocan alegría. Sin embargo, cuando los trastornos afectivos resultan excesivos o se prolongan demasiado en el tiempo pueden llegar a ser patológicos y requerir atención médica.

El trastorno bipolar afecta por igual a hombres y mujeres, a diferencia de la depresión que es más frecuente en mujeres. Lo más frecuente es que la enfermedad se manifieste por primera vez entre los 10 y los 24 años, y se ha observado una mayor incidencia de trastornos afectivos entre las personas separadas y divorciadas, así como en aquellos que poseen un mayor nivel socioeconómico.

Causas del trastorno bipolar

El trastorno bipolar puede ser hereditario, aunque no se ha identificado el defecto genético que podría causarlo. Se desconocen las causas de los trastornos afectivos, aunque se cree que son el resultado de un conjunto de factores neurobiológicos y psicosociales. Algunos factores de riesgo asociados a la aparición de la enfermedad son:

Ritmo estacional: recaídas depresivas en primavera/otoño y recaídas maníacas en verano, lo que puede relacionarse con el clima y las horas de luz solar.
El trastorno bipolar es el trastorno psiquiátrico que tiene mayor asociación familiar; así, hasta el 50% de los pacientes bipolares puede tener un familiar de primer grado con un trastorno psiquiátrico grave.
Alteraciones bioquímicas en los neurotransmisores cerebrales.
Acontecimientos vitales estresantes: suelen ser acontecimientos negativos, como la pérdida de una relación afectiva importante (muerte, divorcio, separación...) o el cambio de situación vital (despido laboral, jubilación, cambio de lugar de residencia...).

Síntomas de las fases de depresión
Las manifestaciones clínicas se corresponden con los síntomas de la depresión y de la manía, que se explican a continuación. Los síntomas característicos de los episodios depresivos son:

Estado de ánimo bajo o tristeza

En muchos pacientes, el estado de ánimo cambia varias veces durante el día; algunas personas se encuentran mucho peor por la mañana que por la tarde, lo que suele indicar gravedad en la depresión, mientras que el estado de ánimo de otros pacientes varía dependiendo de factores externos, como las actividades que realizan o la presencia de ciertas personas y, por lo tanto, puede empeorar con el transcurso del día.

Síntomas orgánicos

Alteraciones del sueño, principalmente el insomnio, que puede ser insomnio por despertar precoz (indica gravedad), mientras que en depresiones más leves suele verse importante ansiedad asociada y aparecerá insomnio de conciliación.
Alteraciones del apetito y del peso; en casos severos lo más frecuente es una disminución del apetito y bajada de peso, pero también puede ocurrir lo contrario.
Sensación de falta de energía.
Quejas por dolores o molestias físicas…
Trastornos sexuales, con disminución de la libido.
Alteraciones del comportamiento

Disminución de la atención y de la concentración.
Afectación de la conducta y del aspecto personal.
Inhibición o agitación (esta última puede ser especialmente intensa en ancianos).
Pensamientos depresivos

Visión negativa de la vida, en pasado, presente o con relación a acontecimientos futuros.
Las ideas negativas pueden llegar a ser delirios en ocasiones, y el paciente oye y/o ve cosas que no existen, lo que indica mucha gravedad.
Ideas y pensamientos relacionados con la muerte. El paciente puede desear morir cuanto antes, e incluso planea o intenta suicidarse. En este caso se precisa una intervención médica inmediata que disminuya el riesgo de suicidio.

Síntomas de las fases de manía
Durante las fases maníacas la persona experimenta sentimientos de euforia excesivos y desproporcionados, y su actividad física también es exagerada. La manía es menos frecuente que la depresión y suele pasar más desapercibida, ya que las personas que sufren episodios de manía no siempre los consideran un problema mental y a menudo no los consultan con el médico, sobre todo si la manía se manifiesta sin que se haya producido un episodio depresivo previo. Los síntomas característicos de los episodios maníacos son:

Síntomas generales

Estado de ánimo alegre, que suele ser excesivo en relación con los acontecimientos.
Puede haber pacientes que se muestren sobre todo irritables.
Gran autoestima. Delirios de grandeza.
Síntomas somáticos

Trastornos del sueño: duermen poco, pero no se sienten cansados.
Trastornos del apetito: suelen comer mucho, pero también hay pacientes que no comen casi; en cualquier caso, no suelen engordar debido al aumento de la actividad física.
Trastornos sexuales: aumento del deseo y la actividad sexual, adoptando conductas que pueden suponer riesgos para su salud, como no tomar precauciones para evitar enfermedades de transmisión sexual.
Sensación de aumento de energía, por lo que se ven capaces de hacer esfuerzos que antes les parecían imposibles.
Alteraciones del comportamiento

Desprecio del riesgo y de las consecuencias de su conducta: así, los pacientes gastan mucho dinero, abandonan su trabajo, hacen regalos muy costosos e inadecuados, se meten en negocios arriesgados, se vuelven promiscuos sexualmente, abusan del alcohol...
Aspecto llamativo en lo referente a la estética, aunque en los casos más graves, con mucha hiperactividad, llegan a descuidar su aspecto físico.
Gran hiperactividad física: se implican en muchas actividades, lo que puede llevarles al agotamiento.
Hiperactividad mental: hablan muy rápido porque sus pensamientos discurren con gran celeridad; al pensar más rápido de lo que se puede hablar hay pensamientos que se pierden (fuga de ideas).

Diagnóstico del trastorno bipolar

El trastorno maníaco depresivo suele comenzar con un episodio de depresión, que se alternará con periodos de manía a lo largo de la enfermedad. La intensidad y alternancia de las fases de depresión y manía dependerá del tipo de trastorno bipolar que sufra el paciente. El diagnóstico de esta enfermedad se basa en los síntomas que caracterizan a los periodos, tanto depresivos, como maníacos, que deben ser determinados por el médico para prescribir el tratamiento correcto en cada fase, aunque muchos pacientes manifiestan a la vez síntomas maníacos y depresivos, que es lo que se conoce como estado bipolar mixto.

En cualquier caso, el médico siempre descartará la presencia de otros trastornos físicos, como diversas enfermedades, o los efectos secundarios del consumo de drogas o medicamentos, que pudieran originar síntomas similares a los que se producen durante los episodios depresivos o maníacos característicos de la enfermedad bipolar.

Criterios diagnósticos del trastorno bipolar

Episodio depresivo o depresión mayor
Síndrome depresivo de al menos dos semanas de duración. Lo más frecuente es que un paciente tenga varios episodios depresivos a lo largo de su vida; en este caso se habla de trastorno depresivo mayor o depresión unipolar.

Distimia
Síndromes depresivos de más de dos años de duración e intensidad leve (en niños y adolescentes bastaría con un año).

Episodios maníacos
Síntomas maníacos que deterioren las capacidades sociales, laborales, afectivas, o de cualquier otra área de la vida del paciente, con una duración de al menos una semana (salvo que sean tan graves que exijan su ingreso inmediato).

Trastorno bipolar
Combinación de episodios depresivos y síndromes maníacos. Este trastorno puede dividirse en:

Trastorno bipolar I: para diagnosticarlo la persona tiene que haber presentado episodios maníaco-depresivos, o maníacos puros. Es la forma más grave de la enfermedad
Trastorno bipolar II: el paciente sufre episodios depresivos mayores de corta duración, que alternan con episodios hipomaníacos.
Trastorno ciclotímico
Es una forma leve de la enfermedad maníaco depresiva, en la que los síntomas depresivos y los síntomas maníacos tienen una intensidad leve-moderada y suelen durar unos pocos días, aunque se repiten con frecuencia a intervalos regulares.

Tratamiento del trastorno bipolar

Los episodios depresivos se tratan igual que en una depresión, pero en estos pacientes los antidepresivos pueden desencadenar episodios de manía, por lo que se usan fármacos estabilizadores del ánimo, y especialmente el litio, que se emplea para prevenir las recaídas, ya que el trastorno bipolar es una enfermedad que suele cronificarse.

Litio

El litio tarda en actuar unos 7-10 días, por lo que cuando se emplea para tratar un episodio maníaco grave se suele asociar a fármacos antipsicóticos como el haloperidol.

Para comprobar su eficacia y los posibles efectos secundarios (que pueden incluir temblores, náuseas y vómitos, alteraciones de las hormonas tiroideas, contracturas musculares, diarrea y aumento de la cantidad de orina, aumento de peso...), y ajustar correctamente las dosis, el médico solicita análisis de sangre periódicamente para controlar los valores de litio en la sangre del paciente.

Controles rutinarios en el tratamiento con litio

Análisis sanguíneo.
Pruebas de función renal.
Estudio iónico (sodio, potasio, calcio).
Pruebas de función tiroidea.
Electrocardiograma.
Test de embarazo (al inicio).
Anticonvulsivantes

Tanto la carbamacepina como el ácido valproico son estabilizadores del ánimo eficaces en el trastorno bipolar, y que se usan como alternativa al litio en casos resistentes, intolerancia a los efectos secundarios o en aquellos pacientes en los que esté contraindicado el uso del litio. Estos dos fármacos parecen ser especialmente eficaces en los pacientes que pasan del estado depresivo al maníaco en poco tiempo.

Las mujeres que estén en tratamiento con litio y deseen quedarse embarazadas, deben comunicarlo a su médico, que valorará los riesgos de suspender el tratamiento, ya que este medicamento puede provocar malformaciones en el feto. También la carbamacepina y el ácido valproico, administrados durante el embarazo, se asocian con defectos del tubo neural en el feto, entre otras posibles malformaciones. Además, es necesario tener en cuenta que todos estos medicamentos se excretan por la leche materna.

Psicoterapia

El trastorno bipolar es una enfermedad crónica y el tratamiento farmacológico debe seguirse durante muchos años, e incluso de por vida. Por este motivo, la psicoterapia se recomienda para ayudar a los pacientes a continuar con el tratamiento, y también para que tanto ellos como sus familiares comprendan mejor la enfermedad y estén preparados para afrontarla mejor.





Alimentos que ayudan en el tratamiento de la bipolaridad

http://siquiatrico.cl/2012/11/18/alimentos-que-ayudan-en-el-tratamiento-de-la-bipolaridad/


Es una alteración del estado de ánimo que se presenta en forma de ataques o episodios de enfermedad que pueden ser de: manía, caracterizada por una elevación patológica del humor e hiperactividad; de depresión, con tristeza o melancolía patológicas y, ocasionalmente, en forma de episodio mixto, consistentes en una mezcla de síntomas maníacos y depresivos.

Si bien el tratamiento central debe estar a cargo de un médico especialista, es necesario hacer cambios de hábitos en la alimentación, que puede ayudar a mejorar dicha patología y su tratamiento. La alimentación debe ser completa, armónica y equilibrada que contenga alimentos que puedan ayudar a tratar el trastorno maniaco depresivo.

Alimentos ricos en Triptófano: Por ser un aminoácido precursor de la serotonina, neurotransmisor que evita la presencia de depresión (habitual en el trastorno bipolar). Dentro de este grupo se pueden mencionar: el ajo, cebolla, avena, coliflor, calabaza, tomate, habas, mango, higos, cítricos, castañas, semillas de sésamo, pescado, huevo, leche, soya, etc.

Alimentos con tirosina: Este aminoácido atraviesa la barrera cerebral, reduciendo los estados maníacos depresivos. Además de ayudar a utilizar la vitamina B3 y vitamina C en la síntesis de algunos neurotransmisores como dopamina y noepinefrina. Dentro de estos alimentos se encuentran: lechuga, espárragos, zanahoria, espinaca, soya, pepino, berro, perejil, manzana, sandía, etc.

Alimentos con fenilalanina: Este aminoácido es esencial para síntesis de norepinefrina en el cerebro. Están las almendras, legumbres, perejil, espinacas, soya, tomate, piña, palta, entre otros.
Alimentos con ácido fólico: Brinda equilibrio a los procesos químicos del cerebro. Encontramos: espárragos, levadura de cerveza, brócoli, coliflor, remolacha, soya, espinaca, germen de trigo, cereales integrales, almendras, nueces, palta, etc.

Alimentos ricos en vitamina B6: Esta vitamina facilita la transformación de triptófano en serotonina. Dentro de este grupo se encuentra: plátano, palta, arroz integral, legumbres, nueces, espinacas, semillas de girasol, soya, etc.

Magnesio: una acción sedante, reduce la tensión nerviosa e irritabilidad. típicos en el trastorno bipolar. Alimentos: almendras, arroz integral zanahorias, lentejas, verduras de hojas verdes, tomates, soya, cebada, semillas de sésamo, cítricos, manzana, pescado, etc.

Alimentos con zinc: ayuda a reducir el nerviosismo y la ansiedad. Alimentos ricos en zinc: almendras, nueces, avena, semillas de calabaza, cereales integrales, perejil, patatas, etc.

Alimentos con ácido omega 3: ayuda a prevenir los trastornos emocionales. Se mencionan: semillas de linaza, semillas de chía, nueces, almendras, aceite de canola, pescado de mar, etc.

Trastorno obsesivo compulsivo





¿Qué es el trastorno obsesivo compulsivo?

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) pertenece a los llamados trastornos de ansiedad. Estos trastornos de ansiedad son el grupo de trastornos psiquiátricos más común entre la población general, y la fobia específica (miedo a algo concreto) resulta ser el diagnóstico psiquiátrico más frecuente. A este grupo también pertenece la crisis de angustia, que constituye la urgencia psiquiátrica más habitual.

El TOC se caracteriza por la presencia de obsesiones y compulsiones que producen malestar e interfieren en la vida cotidiana de quien lo padece.

La frecuencia real del trastorno es desconocida, ya que la mayoría son formas leves y los pacientes nunca llegan a consultar por sus síntomas, pero se estima que afecta aproximadamente al 2% de la población, en proporción igual de hombres que de mujeres. Algunos estudios apuntan que se da más en solteros que en casados, aunque es difícil determinar si esto se debe a las consecuencias de los síntomas o no. También parece ser más frecuente en clases sociales altas y en personas con cociente intelectual elevado, pero no está del todo demostrado.

La edad en la que aparecen los primeros síntomas siempre es difícil de precisar ya que pueden confundirse con los rasgos de la personalidad, pero se sitúa entre los 20 y los 40 años; la mayoría de los casos muestran clínica activa antes de los 20 años y sólo un 15% sobrepasados los 35 años.

Causas del TOC

Son muchas las teorías que intentan explicar las causas del trastorno obsesivo compulsivo (TOC), por lo que se cree que podría ser una combinación de varias de ellas. Se sabe que hay factores genéticos importantes que se implican en su desarrollo, pero el modo de transmisión es todavía desconocido.

En muchos casos existe un acontecimiento que puede actuar como factor desencadenante del TOC como enfermedades, problemas de pareja, el fallecimiento de un ser querido, etcétera. También puede tener un papel importante en su aparición la educación recibida en la infancia, sobre todo si se trata de formas de educar demasiado rígidas.

Existen alteraciones a nivel del lóbulo frontal del cerebro, alteraciones en el procesamiento de la información y alteraciones en sustancias como la serotonina que también podrían estar implicadas como causas del trastorno obsesivo compulsivo.

Lo cierto es que no se sabe exactamente cuál es la causa concreta, pero la combinación de los factores biológicos y de los factores sociales pueden explicar las alteraciones que se han encontrado.

Evolución del TOC

El cuadro de trastorno obsesivo compulsivo suele iniciarse en el periodo infantil-juvenil de forma progresiva, poco a poco, aunque en algunos casos se presenta de forma aguda, brusca, normalmente por un factor desencadenante o situación de estrés.

El curso del trastorno obsesivo-compulsivo suele ser crónico, progresivo, con periodos de relativa mejoría y otros de empeoramiento. Pocos casos son graves, pero a la vez pocos casos desaparecen espontáneamente. La completa remisión de la enfermedad solo se da en un 20% de los pacientes, ya que la mayoría continúa con síntomas aunque sean leves.

Síntomas del TOC

Estos son los síntomas más comunes del trastorno obsesivo compulsivo:

Pensamientos obsesivos

Constituyen la esencia del trastorno obsesivo-compulsivo. Son imágenes o pensamientos intrusivos, repetitivos y persistentes que el paciente reconoce como absurdos, sabe que son producto de su mente e intenta evitarlos sin conseguirlo, por lo que le producen gran ansiedad.

Las obsesiones pueden manifestarse de múltiples formas:

Impulsos obsesivos: también se llaman fobias de impulsión y se caracterizan por ser agresivos o sexuales, provocando miedo a poder dañar a sus seres queridos.
Temores obsesivos o fobias obsesivas: generalmente asociados con ideas de centradas en la posibilidad de contaminarse al tocar cualquier cosa o con la creencia de padecer deformidades en el cuerpo.
Ideas obsesivas: necesidad de orden y simetría, escrúpulos de limpieza continua, reflexiones religiosas, obsesión con el paso del tiempo y los números, etc.
Dudas: suelen darse de forma constante en la mayoría de los pacientes pero en algunos casos es especialmente llamativo. Debido a estas dudas persistentes tienen que comprobarlo todo de forma reiterada.
Los temas más frecuentes de los pensamientos obsesivos son las preocupaciones hipocondríacas (temor constante e injustificado a padecer alguna enfermedad), de contaminación (que las personas con las que se relaciona en su entorno o en lugares públicos le contagien alguna enfermedad) y la duda.

Compulsiones

Son actos motores o mentales voluntarios que el paciente siente la necesidad de hacer para defenderse de la idea obsesiva, por lo que son secundarios a los pensamientos obsesivos. Esta conducta la repiten una y otra vez y no resulta algo placentero en sí mismo, sino que para el paciente tiene la función de prevenir que se produzca algún hecho aunque sea improbable. Suele tratarse de actos realizados con el fin de evitar que el sujeto reciba daño de alguien o se lo pueda producir a otro.

A menudo el paciente reconoce estos actos como absurdos e intenta resistirse a realizarlos, pero no hacerlos supone un aumento de su tensión interna que disminuye si los lleva a cabo.

Estas compulsiones pueden llegar a ser muy elaboradas constituyendo entonces rituales, que pueden ser aparentemente “lógicos” o tener un carácter “mágico”. Los pacientes que se encuentran en un estado avanzado de la enfermedad ya no se resisten a la compulsión y toda su vida se convierte en un ritual.

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Los actos compulsivos más frecuentes son las comprobaciones reiteradas (que son secundarias a dudas obsesivas) y los rituales de higiene excesivos (que son secundarios a los temores de contaminación).

Tratamiento del TOC

Por lo general el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo (TOC) va a ser una combinación de técnicas psicoterapéuticas junto con fármacos, de forma que se consigue una eficacia del 75% usando ambos mecanismos.

Fármacos: se emplean los antidepresivos, siendo los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) los más empleados y mejor tolerados. También se emplea la clomipramina que es más potente. La asociación de ambos fármacos está indicada en casos en que haya intolerancia a altas dosis de clomipramina o que no respondan a esta. Por lo general son necesarias dosis elevadas de estos fármacos y la respuesta a los mismos suele tardar en aparecer unas semanas. Debido a que la enfermedad es de tipo crónico es preciso mantener el tratamiento de forma prolongada.
Psicoterapia: se suelen emplear las técnicas conductuales, de forma que el paciente se expone a la obsesión y se le enseña a prevenir la respuesta que suele tener, es decir, sirven para mejorar las compulsiones.
Psicocirugía: se emplea solo en casos muy graves de TOC que no responden a ningún otro tratamiento.
Los fracasos en los tratamientos del TOC se dan en pacientes que no cumplen adecuadamente las instrucciones, en pacientes depresivos y ansiosos graves, en consumidores de alcohol u otras drogas, con trastornos en las relaciones con otras personas, en pacientes que tienen poca motivación, con alteraciones en la personalidad o con bajo nivel intelectual.

NEUROSIS


Las neurosis son episodios de desequilibrio psicológico que se presentan en personas que han alcanzado una función mental relativamente adecuada. Son trastornos mentales sin una base orgánica demostrable, en los cuales el paciente puede tener un considerable poder de auto observación y una sensación adecuada de la realidad; en ellos lo más común es que no se confundan las experiencias patológicas subjetivas y sus fantasías, con la realidad externa.

La conducta puede ser afectada seriamente, aunque es común que se mantenga dentro de límites sociales aceptables; pues la personalidad no está desorganizada. Típicamente, la conducta neurótica es repetitiva, conduce a una mala adaptación y es insatisfactoria.

Funcionalmente, las neurosis son reacciones inadecuadas a las causas de estrés. En consecuencia, muy a menudo los síntomas incluyen angustia y una exageración o hiperactividad de los mecanismos que el paciente emplea comúnmente para resolver su angustia y el estrés.

 Las neurosis pueden ser de tipo recurrente y se manifiestan de la misma forma a través de toda la vida del paciente. Pueden variar de gravedad, desde episodios leves hasta una enfermedad grave e incapacitante, que incluso requiera hospitalización. Neurosis antiguamente quiso decir lleno de nervios.

Clasificacion:

Neurosis de angustia. Este tipo de neurosis varía en su gravedad desde periodos de agitación moderada, hasta estados de profunda ansiedad caracterizados por una gran tensión. En las neurosis de angustia es posible que en forma transitoria se presenten otras manifestaciones neuróticas como las obsesiones, las fobias y las quejas de tipo hipocondríaco. Los trastornos de tipo fisiológico como palpitaciones, hiperventilación, excesiva sudación, temblores, insomnio, anorexia son unos de los mas nombrados por los neuróticos de angustia. Un episodio de angustia es una experiencia dolorosa y debilitante además los pacientes sufren de fatiga, debilidad e irritabilidad entre los episodios agudos de angustia. Los primeros sentimientos que tienen los pacientes son terror, hiperventilación, sofocación, mareo, parestesias y otras sensaciones amenazantes que llevan al paciente a buscar ayuda médica urgente.

Neurosis hipocondríaca. Esta clase de neurosis aparece en varias formas a través de diferentes trastornos psiquiátricos. Puede llegar a convertir a la enfermedad en una expresión de sentimiento de culpa. Los síntomas expresan tanto su angustia como una parte de auto castigo y llevan al paciente a un aislamiento total de naturaleza inmadura en el cual buscan obtener una gran protección y un cuidado exagerado. En este caso se le debe informar al paciente sobre la situación neurológica que padece, para estimular su angustia con ayuda de especialistas y en algunos casos para que en sus episodios neuróticos exista un aislamiento entre el médico y el paciente; pues eso constituye un importante elemento de apoyo.

Neurosis obsesivocompulsiva. Aquí son extremadamente comunes las variaciones, el cuadro clínico de este tipo de neurosis es de los mas complicados y de los más dolorosos e incapacitantes. Los individuos mas propensos a sufrir la neurosis obsesivocompulsiva son los de personalidad meticulosa, perfeccionista, rígida y en general personalidades inseguras que carecen de espontaneidad y son intolerantes a sus propias reacciones de furia. Sus pensamientos están dominados por las secuencias de ideas, el recuerdo de una escena de comportamiento perverso o de actos violentos.Todos los síntomas apuntados se acompañan de dudas, vacilaciones e indecisiones constantes. Las dudas pueden llegar a ser un verdadero delirio cuando en el momento de tomar una decisión importante no se puede posponer para más adelante. Se presentan a menudo rasgos depresivos y el paciente suele sentir un inevitable sentimiento de culpa o de vergüenza. Casi siempre el enfermo sufre de insomnio, inquietud y fatiga, resultantes de un gran estado de tensión.

Neurosis depresivas. En este tipo de neurosis se presenta una reacción excesiva de depresión cuando ocurre un conflicto, sobre todo alguna perdida emocional. Las reacciones se caracterizan por una perdida de auto estimación, aparición de impulsos inhibitorios o de agresividad y distanciamiento de algunas personas. En los estados de depresión se expresa cierto grado de hostilidad por que esta agresividad hace sentir a la otra persona inútil, incapaz de agradar y rechazada.

Neurosis Histérica: Tienen una expresividad de ideas, imágenes y los afectos inconscientes. Los pacientes que presentan neurosis histérica, tienen represión amnésica de los acontecimientos reales y falsificación de la existencia. Entre los síntomas físicos se pueden señalar: vómitos, calambres que pueden convertirse en parálisis, temblores, diarrea, dolor abdominal y erupciones. En algunos casos se puede ver afectado alguno de los sentidos.

Neurosis Fóbica: Se presenta cuando la angustia que se siente por un objeto o situación, se convierte en terror. La persona que tiene neurosis fóbica está siempre alerta para detectar los peligros que cree que le rodean.

Neurosis neurasténica. Este trastorno se caracteriza por debilidad, fatigabilidad y sentimiento de encontrarse exhausto. Es muy común que existan depresión y sentimientos de autodesprecio. Puede aparecer también a continuación de un episodio psicótico agudo.

Neurosis de despersonalización. Aquí los síntomas dominantes son sentimientos de irrealidad y de extrañeza hacia si mismo, hacia su cuerpo y hacia el ambiente. En algunos casos se encuentra asociada con las primeras etapas de una reacción esquizofrénica.